miércoles, 19 de junio de 2013

La mujer en Anarquía en Baviera de Fassbinder e la entrada



 La representación de la mujer y la prostitución en Anarquía en Baviera 
como una proyección de la historia y el consumismo


por  Gladys González


(…) los reformadores religiosos consideran al individuo como instrumento de la divinidad,
los legalistas como función de la ley y los socialistas como máquina de producir y consumir.
Ninguno le da valor personal por sí mismo, sino como responsable ante las abstracciones
que cada uno sostiene, pretendiendo hacer de él el fin de sus designios.
E. Armand


Rainer  Werner  Fassbinder (Alemania, 1945-1982) en tan solo catorce años dirigió, escribió y adaptó una treintena de obras de teatro, realizó cuatro producciones radiofónicas, rodó dos cortometrajes, veinticuatro películas para cine y diecisiete para televisión, incluyendo cuatro series que suman un total de veintitrés episodios, abarcando el cine de gánsteres, adaptaciones literarias y melodramas ante todo, sin olvidar una particular incursión en el western y la ciencia-ficción. Fue productor, co-productor y guionista de la gran mayoría de sus películas y de tres obras ajenas. Fotografió y se ocupó de la escenografía de algunos de sus films. Participó en el montaje de casi todas sus obras bajo el seudónimo de Franz Walsch, además de actuar como actor protagonista, secundario o figurante en sus propios films y en los de otros autores. Polémico, multifacético, anarquista e inconformista, con él nació y murió el cine alemán de posguerra. La angustia y la transgresión fueron parte de su proceso creativo y de sus demonios: “No veo motivos para sentirme feliz cuando compruebo cómo vive la gente. Cuando me cruzo con ellos en las calles y veo sus rostros y sus vidas, me siento embargado por la desesperación. A veces tengo ganas de gritar”[1].