viernes, 15 de septiembre de 2017

LA CRÍTICA, LA PROVINCIA, LA LITERATURA UNIVERSAL

A partir de Territorios Invisibles (Ediciones Inubicalistas, 2016)
Por Alexis Figueroa

El 31 de enero de 1827 Goethe define el concepto de Literatura Universal. Lo hace en una conversación con Eckermann su secretario, expresando la idea de que todas las literaturas del mundo pueden tener el mismo valor y atractivo.
Dice: Me gusta echar un vistazo a lo que hacen las naciones extranjeras y recomiendo a cualquiera que haga lo mismo. Hoy día la literatura nacional ya no quiere decir gran cosa. Ha llegado la época de la literatura universal y cada cual debe poner algo de su parte para que se acelere su advenimiento.
Coloca en juego una idea de naturaleza excepcional. Mas, esta idea, que en sí misma implica el renegar de la literatura nacional en virtud de una abstracción comporta el problema de su norma, de su canon. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

DESDE LOS ESCOMBROS PERCOLAMOS VIAJES NUEVOS

A propósito de ESCOMBROS de Felipe Montalva (Ediciones Inubicalistas 2017)
Por Claudio Maldonado


El mote de literatura marginal a veces porta un gatillo fácil, un ojo que por un lado grita la rebelión y por el otro está pendiente de las fluctuaciones de un poder culturoso, tan frágil como ridículo. Y es en esta invención de marginalidad donde escritores, críticos, editores, libreros y lectores mucha veces caen y pican para librar una lucha soterrada por hacerse “creíbles”, como dirían en los campos del valle central, los absorbe no lo maldito, sino el amalditamiento,  esa cosa que Octavio Paz decía en uno de sus ensayos: el no querer rajarse, el morir calladito con la bandera orgullosa de haber vivido en una periferia de escarnio y valentía. 

martes, 12 de septiembre de 2017

LOS RESTOS

Sobre "Escombros", cuentos de Felipe Montalva
Por Álvaro Bisama


Pienso en esto cuando leo “Escombros”.
Pienso en caminos cortados, en afectos rotos, en conversaciones interrumpidas, en caminos laterales, en un paisaje que se va quebrando.
Pienso en las parejas que confunden el afecto con la violencia, en los apuntes de un diario que van quedando sueltos a lo largo del calendario, en los tiempos muertos de las carreteras interiores de un país que solo sabe olvidar sus carreteras interiores.
Pienso en el frío como una consigna.
Pienso en porteños perdidos en el desierto de una guerra lejana y cómo la sombra de una ciudad hostil es la única postal que tienen de su casa.
Pienso en el hambre.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Sobre, Qué será de los niños que fuimos, de Claudio Guerrero, por Rodrigo Arroyo

Uno y tres revelados.

Lo en verdad revolucionario no es la propaganda ideológica que aquí
y allá nos incita a acciones claramente irrealizables y se deshace a la
primera reflexión, al salir del teatro. Lo en verdad revolucionario es
la señal secreta de lo venidero que se expresa en el gesto de la infancia.
Walter Benjamin

Uno
Revelar: hacer visible la imagen impresa en la placa o película fotográfica  
Tal vez, muy en el fondo, la idea de volver sobre la infancia es una estrategia para restituir la esperanza en la fuerza y radicalidad de la poesía, digamos, más allá de volver sobre experiencias de un pasado reciente que nos hermana como miembros de una comunidad o sociedad. Aunque sea nada más a partir de la representación, rescatando ideas, o imágenes de un mundo que añoramos, digamos, distinto al que habitamos. Así, a través de la pintura, en los años sesenta, y en la música, a la década siguiente, dos niños encarnaron la más aguda reflexión sobre la realidad social de este continente, esa secreta señal de lo venidero. Nos referimos a Juanito Laguna, del artista plástico argentino Antonio Berni, y a Luchín, de Víctor Jara. 

viernes, 25 de agosto de 2017

SANTA VICTORIA

Por Cristian Cruz 


            Santa Victoria obliga al lector a identificar las huellas dactilares de la poesía de Ricardo Herrera. Digo obliga, porque estamos en presencia de la consolidación de una poética, lo que permite instalar el perfil de esta misma dentro de su generación y permite ampliar la red de su influencia y rastrear también la influencia de la tradición chilena en su propia escritura. Es difícil proferir ideas claves sobre Santa Victoria sin regresar a la poesía anterior del autor, porque este libro es parte esencial de la estética que envuelve toda su obra, además de agregar algunos elementos que refuerzan su andamio personal y semántico.

martes, 8 de agosto de 2017

NIÑOS QUE YA NO LO SON

Sobre “Qué será de los Niños que Fuimos”, de Claudio Guerrero
Felipe Moncada Mijic


Hay un poema del cubano Eliseo Diego, llamado El Oscuro Esplendor, que recordaba fragmentariamente y a menudo mientras leía el libro que hoy se presenta. En el poema mencionado, Eliseo contempla a un niño que juega con “unas pocas piedras inocentes” y se pregunta: "Qué irremediable catástrofe separa / sus manos de mi frente de arena, / su boca de mis ojos impasibles", y es quizás esa “irremediable catástrofe” –la distancia insalvable entre el niño y el adulto– un tema central en el libro “Qué será de los Niños que Fuimos”. Esto coloca a la idea de la pérdida, en el centro del tema de la niñez. Pérdida de la inocencia, de la seguridad, de la fascinación, de la pureza de “animalillo humano” (idealizada o no), en el supuesto, claro, de una infancia protegida por la familia, la comunidad o el Estado.

El regreso del Luchín

Por Hugo Villar

Quizás algún día vuelva el famoso Luchín Gutierrez
a caminar por la 10 oriente, acompañado del Felipillo
y del Naiquel Llacson, acompañado del Juan Varela
y la sonora Sortilegio, como personajes de un delirante
cuento de Juan Emar, comiéndose unas prietas con papas cocidas
en el Derby o en el Pingüino, con el Felipillo acelerando por la 3 sur,
como un Taxi Driver, sorteando a maricones y borrachos, sorteando
el destino inexorable, de los parias y de los soteros.

lunes, 7 de agosto de 2017

UN EXTRAVÍO EFICIENTE

Qué Será de los Niños que Fuimos de Claudio Guerrero Valenzuela
Por Carlos Henrickson


En una de esas a alguien se le ha ocurrido entrar a la poesía chilena como a un archivo, asumiendo que podría bien analogarse a una biblioteca con sus registros exhaustivamente puestos al día año tras año por una legión incontable de expertos, y dudo mucho que pudiese salir del edificio con alguna conclusión limpia y precisa sobre algo -incluso quizás ni siquiera pudo salir de ahí, con la razón extraviada y fija en la contemplación de un inexplicable “canon” que se equilibra en un evidente y mañoso truco de circo sobre el precario y asimétrico volumen de armarios construidos a la rápida.

jueves, 3 de agosto de 2017

Risa y Hueveo en el Maule


Algunas breves palabras 
sobre el paso del cometa Llacson por el impoluto cielo maulino

Por Jonnathan Opazo



 “De la cintura para arriba y de la cintura para abajo”, dice Alfonso Alcalde a modo de prólogo en una edición de las aventuras del Salustio y el Trúbico, “los cuentos populares de antaño escarbaron el alma, los trabajos y la conducta de muchos de nuestros compatriotas. Iba la micro rural a bandazos y los pasajeros blasfemaban ingenio disparando con tallas, gallinas, canastos y huevos […] Nos reímos de frailes, cornudos, matasanos, fornicadores buenos para el diente y matronas de sustentado busto”. Cito al tomesino porque me parece entrever en “El regreso de Naiquel Llacson” un registro que emparenta al escritor talquino con el poeta del Panorama ante nosotros. A su manera, el negro Felipillo y el espectro de Naiquel podrían ser nuestros Salustio y Trúbico, lanzados como ellos solos en esta piducan road movie que recorre el territorio de punta a cabo y de cabo a rabo, sorteando pacos y filas de turistas, almas en pena y miradas incrédulas. Y como esos cuentos populares de antaño de los que habla Alcalde, “El regreso de Naiquel Llacson” escarba y disecciona lo humano y lo divino para poner con ingenio y ánimo socarrón de sobremesa dominguera la miseria del hombre, su avaricia y su ternura de animal falsamente soberano de sí. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Nuestra trinchera está a este lado del espejo

Apuntes sobre Santa Victoria, de Ricardo Herrera Alarcón
Por Pablo Ayenao Lagos


Comenzaré con un poco de historia. Quizás es necesario enfrentar los textos desde el afecto y la biografía. Conozco muy bien Santa Victoria. Este poemario lo vislumbro desde su concepción; o desde la concepción de su circulación, mejor dicho. Con mi amigo Felipe Caro publicamos, por el año 2015, un anticipo de este libro, una plaquette, bajo el sello Venérea Violenta Ediciones, del cual éramos orgullosos e inexpertos editores. Recuerdo nítidamente el día que llevamos unas pruebas de impresión a la casa de Ricardo para que él eligiera la que más le gustara. Evoco ahora, sentado frente al computador, esa bella presentación que realizamos en un café temuquense, al aire libre, en pleno otoño, cuando Ricardo declamó unos versos en registro onomatopéyico y con Pipe nos miramos divertidos, pues no pensamos que aquello ocurriría.

CARTA A LUCHÍN GUTIÉRREZ (1942 – 2017)

Bernardo González Koppmann
Talca, 17 de julio de 2017


Querido Luchín:

Te escribo en este día lluvioso desde el departamento de Fabiola, en el sector de La Florida, Talca, la morenita que vendía tus libros en el mall y que te llamaba para que le trajeras más ejemplares y retiraras las luquitas de lo vendido, y a la que tú le respondías -muerto de la risa- que ya se te había agotado la segunda edición y que estabas hablando con tus editores de Valparaíso, mientras nos mostrabas una entrevista a tu bella persona en The Clinic. Todo como un juego, como no creyéndolo. Y no era chiste. Porque tus libros prendieron como pasto seco, y así mismo se vendieron como pan caliente. Y eso que estabas recién apareciendo en estas lides, casi a los 70 años de edad; porque antes tuviste que trabajar en cien oficios, ya sea en la CIC -donde te hincharon las berenjenas los milicos-, de tornero, de confitero, de baterista en La Sonora Sortilegio, etc. etc. etc., ya que tenías que criar y educar a tus cuatro hijos, todos actualmente profesionales universitarios, y a puro ñeque te las batiste contra viento y marea, y sólo cuando el menor se tituló te decidiste a ser escritor. 

martes, 1 de agosto de 2017

Escribir a caballo contra el viento

Sobre Santa Victoria, de Ricardo Herrera
Leído el sábado 15 de julio de 2017 en la presentación de Santa Victoria, en el Centro Cultural de la comuna de Carahue.

Por Luis Marín


Con el advenimiento de Santa Victoria (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2017), el quinto libro del poeta Ricardo Herrera Alarcón, asistimos a la transustanciación de un hecho cotidiano (esto es, la conversión del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo) en notable poesía. Una poesía preñada de símbolos pero también expositiva. Larismo Surrealista o Larismo Deconstruido, como le llamó Luis Riffo con algo de ironía.

Notas breves sobre un regreso

Por Susana Burotto
Talca, julio 2017


No conocí al autor de este libro. Sólo lo vi una vez, en la muestra del documental sobre la Sota. Mi memoria registra imágenes difusas de ese encuentro y por lo tanto, mi aporte en este homenaje viene solamente como apreciación lectora de su libro El regreso de Naiquel Llacson. He tratado de equilibrar una visión humana y literaria, porque entiendo que su figura se proyecta mucho más allá que los textos publicados por él.

viernes, 28 de julio de 2017

Dripping

Santa Victoria, de Ricardo Herrera. Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2017
Por Jaime Pinos


Dripping. Action painting. Expresionismo abstracto. Jackson Pollock chorreando pintura sobre un lienzo blanco dispuesto sobre el piso. Moviéndose a su alrededor con palos, cuchillos y el propio bote de pintura cuyo contenido derrama sobre el lienzo. Moviéndose alrededor de la forma que va apareciendo, poco a poco, con la superposición de los colores, las manchas, los trazos como estallidos. Poner la pintura en el piso para entrar, para estar dentro del cuadro, decía Pollock. No frente, dentro. 

La santa victoria de la luz

Presentación del libro Santa Victoria, de Ricardo Herrera, Ediciones Inubicalistas, 2017
           Por Jorge Volpi Bravo

LUZ / OSCURIDAD
Luz – paisaje – escritura–cuerpo – percepción – cambio – temporalidad.
La luz que podemos observar se construye en el encuentro / sentir la luz en esos paisajes / Hay un conflicto en la luz.


Esta fuerza invisible se hace visible cuando hace contacto con la materia, la oscuridad es espacio que contiene luz invisible. En estas escrituras vamos por un adentrarse en la espacialidad de lo oscuro y al mismo tiempo entrar a la dimensión de lo luminoso, cuerpos que producen luz, la perciben y la reflejan. Hay una ventana abierta, una inmersión en un paisaje de luces; quiero atender a las luces que veo en esta escritura, las luces del paisaje, paisaje sin luz, crisis de la percepción. Aquí, en este paisaje es posible observar el movimiento de la luz, pero también sentir su vibración. Es también una luz que se siente, vivimos dentro de una luz, si tienes paciencia y esperas, podrás ver esa luz de la que hablas, o al menos sentirla, porque esto se siente.

El Regreso de Naiquel

Por Silvia Rodríguez

Indudablemente Luis Gutiérrez fue un hombre orgulloso de habitar en la ciudad de Talca y los temas que abordó en sus libros Unión Pacífico, más que un club de barrio (2012), Un viaje como el de tantos (2015), y La Sota (2016), en gran medida, son una forma de agradecimiento y tributo a la tierra que lo vio nacer y volar hacia valles eternos.

En su última novela, El regreso de Naiquel Llacson (2017) presentada en forma póstuma, queda establecido, una vez más, su ingenio al crear todo un universo ficticio con el regreso de Michael Jackson. El cantante, quien se encuentra pagando sus pecados en el Purgatorio, decide volver a la tierra para buscar un sitio donde pasar su vida eterna, pero antes, tiene que elevar una solicitud al Tribunal Constitucional del Purgatorio donde manifiesta que el lugar elegido es la ciudad de Talca y que cohabitará en el cuerpo de un taxista, quien sueña convertirse en una estrella de la pantalla. 

jueves, 27 de julio de 2017

Don Panta y Don Luchín

De cómo Pantagruel, después de haber abandonado el oráculo de la botella con Panurgo y compañía, piensa en tomarse un buen descanso, pero sin venir a cuento aparece en Talca,  en donde el negro Felipillo y el Naiquel Llacson torturan a don Jacobo de las Monedas. 

            Por Claudio Maldonado

Texto leído el viernes 21 de Julio de 2017 con motivo del Homenaje y presentación póstuma del libro 
El regreso del Naiquel Llacson, de Luis Gutiérrez (1942-2017).


Mientras Pantagruel ordenaba destapar cincuenta garrafas de vino, para que sus caballos llegaran frescos al bosque de las Monjas Tetonas, sintió un extraño vértigo espiritual que al inicio lo achacó a la senda fumada que le había pegado a su pipa de pastañola. Pero no era así, el verdor de la pradera comenzó a deshilacharse, los sirvientes y sus amigos consejeros se esfumaron en un pluf, el mareo adquirió un vértigo imposible y apareció frente las puertas del casino de Talca. Como don Panta las había pasado todas (mal que mal se habían despachado cinco libros contando sus palomilladas), en vez de sentirse sorprendido por tanta fealdad, pegó un grito de rabia hacia los cielos: “Estoy muy cansado, padre, ya no quiero aventurar más, además me gusta el juego, pero este casino debe pagar como las huevas. Fue en eso, cuando apareció a su izquierda, un hombre ya entrado en años pero de complexión juvenil. 

La mutación de los lares

Presentación de Santa Victoria (Inubicalistas, 2017), de Ricardo Herrera Alarcón
Por Luis Riffo

Haciendo uso de información privilegiada (aunque en este caso no rinda rédito económico alguno, pero sí el regocijo de disponer de ciertas claves para amplificar el sentido del texto), me propongo en estas pocas líneas señalar algunos aspectos del texto de Santa Victoria (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2017) relacionados con ciertos correlatos que un purista consideraría inapropiados, como aspectos biográficos del autor y sentimientos encontrados del lector.

En primer lugar, debo aclarar que estoy aquí en mi calidad de amigo del poeta y en esa condición me he propuesto la tarea de evitar los epítetos laudatorios respecto del texto y del poeta. No quiero decir con esto que no los merezcan, sobre todo el texto, aunque también el autor en alguna medida, pero justamente lo hago por el afecto que le tengo y más aún en consideración de su radical desconfianza respecto de las opiniones elogiosas, frente a las cuales siempre ha prevalecido esa cuota de duda obsesiva que es el síntoma de una escritura que subsiste, pese a su pasmosa invisibilidad, en los rincones más alejados de este reino del fin del mundo. Por eso prefiero que el frío bisturí crítico se contamine con la emocionalidad de un lector sureño para abrir algunos senderos en el paisaje que Ricardo Herrera reinventa con el nombre de Santa Victoria.

miércoles, 26 de julio de 2017

Santísima Virgen del Despojo, la patrona de la poesía regional

Apuntes sobre “Santa Victoria” de Ricardo Herrera Alarcón
Por Felipe Caro

Hace un par de años Ricardo nos confió, a Pablo y a mí, la publicación de una plaquet de adelanto de este libro, llamada “Santa Victoria: Poemas de anticipo” por Venérea Violenta Ediciones. Configuramos una presentación esbozando ciertas interrogantes: cuál era el territorio expuesto, quiénes los animales que lo poblaban, cuál la relación entre vida y poesía. Hoy me queda claro. Como si la luz de nuestra virgencita me hubiese bendecido.

            Es Santa Victoria, de Ediciones Inubicalistas 2017, un libro que conforma un panorama de la poesía regional, un espacio geográfico al que oficialmente se le denomina Araucanía. De singular fauna, rural, lluvioso, desolado, violento, donde sus seres abrazan la fragilidad: un manicomio para escritores, aspirantes y lectores.

martes, 13 de junio de 2017

Sobre Perdigones, de Guillermo Riedemann

          Columna de Leonardo Sanhueza en Las Últimas Noticias
         
          Escopetazo hace volar las plumas en nombre de los perseguidos

Presentación para Perdigones, de Guillermo Riedemann

 Por Antonio Rioseco

I
CUERVOS

“Nunca he visto un cuervo”, señala el autor en un poema que se nos presenta más bien como una declaración de principios. Con ese pie forzado entramos en un mundo de paralelos y contraposiciones; tensiones que nos hacen estar en más de dos lugares o tiempos a la vez.
La poesía es el lenguaje creado -como otros ya han señalado- no para la mímesis sino para la poesis, donde se puede estar y no estar a la vez y, de igual modo, ser y no ser al unísono.
Riedemann, o el hablante, si queremos precisar, “no ha visto” cuervos en el sentido estrictamente visual, pero sin duda ha convivido con ellos y les ha temido como, desde los orígenes, nuestros antepasados del hemisferio norte, los han venerado con un temor de dios.

Presentación de Perdigones, de Guillermo Riedemann

          Por David Bustos

          Quiero decir que a Esteban Navarro lo conocí en el año 1997, exactamente 20 años atrás. Dirigía un taller en la SECH, en la calle Almirante Simpson. Por concurrir nos pagaban diez lucas. Se trató de mi primer taller de poesía. Como toda experiencia que se hace por primera vez, el taller de poesía de 1997 fue inolvidable. En ese tiempo yo no sabía si escribía poesía o más bien, escribía, pero no conocía a ningún poeta que pudiera darme una pista para saber con alguna autoridad o certeza, si lo que escribía tenía valor.
Esteban Navarro siempre fue su nombre y la primera vez que me enteré que se trataba de un seudónimo, creo que fue en su casa.

Apuntes sobre perdigones

          Presentación de Perdigones, de Guillermo Riedemann
          Por Andrés Florit          

          Una de las pequeñas prosas de Perdigones comienza así: 

En el cruce de caminos, la progenitora encenderá un cigarrillo. El gesto, imitado años más tarde, será motivo de risa en casa de los anfitriones.

Esta escena me recordó un poco la película Fresas salvajes, de Ingmar Bergman, cuando el protagonista vuelve a la casa de veraneo de “los primeros veinte años de su vida”, y de pronto comienza a observar sus recuerdos desde afuera, como si estuviera viendo otra película. “No sé cómo sucedió, pero la claridad del día transformó en una especie de sueño las imágenes de mis recuerdos, que aparecieron ante mis ojos con la fuerza de un acontecimiento real”, dice el narrador en off, antes de mostrar al anciano mirando embobado a su joven prima que recoge fresas y, luego, coquetea con otro primo. 

Perdices & perdigones.

          Presentación de Perdigones, de Guillermo Riedemann
          Por Jorge Polanco Salinas

“¿Acaso no es la poesía un intento de enmendar un error?”
Mahmud Darwix, En presencia de la ausencia


          En una conocida escena de La mirada de Ulises, el cineasta griego Theo Angelopoulos filma varios grupos de personas mirando la cordillera. El travelling los muestra quietos, a la espera; algunos con sus bolsos, otros abrazados o sencillamente acostados sobre la nieve. El contexto de la película indica que son generaciones de viajeros que buscan una vida en los Balcanes. Parecen fantasmas, espectros de una espera ancestral e indeterminada. Más que un periplo a la manera del flâneur, correspondiente a las ciudades del centro de Europa, estos exiliados provienen de una devastación. 

viernes, 9 de junio de 2017

PUERTAS EN LAOSCURIDAD

Por Susana Burotto [2]
Novela testimonial de Adriana Bórquez [1], Ediciones Inubicalistas, 2017

PALABRAS INTRODUCTORIAS
¿Qué diferencia un texto de ficción y de no ficción? ¿La intención del autor? ¿El material narrativo? Porque en ambos casos se usa un lenguaje, hay que conformar una realidad nueva con las palabras, tener en cuenta un lector, apelar a los recuerdos, trabajar con elementos que pueden —o pudieron— ser reales, pero, que al trasladarlos a un letra escrita, cobrarán una realidad, adquirirán un tono, un matiz, que tendrá su propia identidad y donde la ficcionalidad puede no ser la invitada principal pero igualmente se sienta en una silla visible en el entorno de las palabras del texto de no ficción, en el testimonio, el recuento histórico, el ensayo. La misma ficcionalidad que es la dama principal, la reina perfecta y suprema del que quiere alcanzar esa condición de hacer algo cercano a la literatura.
Digo esto a manera de reflexión antes de presentar el libro de Adriana Bórquez Puertas en la Oscuridad como una necesaria inquietud que esta obra me brinda como lectora y como responsable de presentarla. 

jueves, 8 de junio de 2017

PUERTAS EN LA OSCURIDAD

Sobre la novela testimonial de Adriana Bórquez
Por Silvia Rodríguez

Nos encontramos nuevamente ante un testimonio fiel a un contexto histórico que aún está latente, ya sea por la proximidad de quienes lo padecieron o por la falta de justicia ejercida sobre los culpables.
Leer Puertas en la Oscuridad, me ha llevado a evocar lecturas de otros libros que iré mencionando más adelante.
Adriana esta vez nos lleva vez por los senderos que hubo de sortear en una época en la que peligraba la vida de sus hijos, de sus compatriotas y la suya. Conociéndola, estoy segura que este sería el orden establecido en el marco de sus preocupaciones.

Desde el primer momento de esta novela testimonial, Adriana establece un vínculo y atrapa al lector presentando un acontecimiento al que nadie, nunca, debería ser expuesto. Me refiero a: Negociar la libertad a cambio de entregar a otros, proteger a sus hijos de los torturadores y mantenerse viva.

Liberando el campo de concentración de la memoria

Sobre Perdigones, de Guillermo Riedemann 
Por Ricardo Herrera Alarcón


Lo político y lo poético, (como dimensión ética y, en menor medida, épica) son uno en la poesía de Guillermo Riedemann y son también una característica de toda su generación. Mucha de la sensibilidad de los poetas posteriores está incubada en textos como Dawson, Desencanto general, Contradiccionario, Primer arqueo, Mal de ojo, o en un libro bien posterior pero que me parece clave en su textualidad híbrida anclada entre lo onírico, lo social y lo metapoético, como lo es Materia de eliminación, de 1998. La conciencia de ejecutar un arte de la palabra, pasa por Llanos Melussa, por ejemplo, en esa lucidez escritural que ondea por temas y formas variadas. O en Alejandro Pérez extiende la mano a ese sinsentido que toca y trastoca el mundo; o la sensibilidad logofágica que se enuncia y se niega y se devora a sí misma en su decir, la misma que Lira lleva al extremo de su propia desaparición física. La poética de Guillermo, por lo menos en sus tres últimos libros, viene de ese anclaje, en esa arena movediza escribe, desde allí salta al vacío de la página en blanco.

lunes, 13 de febrero de 2017

LA PROYECCIÓN DE LA CATÁSTROFE

Sobre Perdigones, de Guillermo Riedemann
Por Carlos Henrickson

Jorge Teillier, al caracterizar una línea lárica en la poesía chilena, plantea la raíz última de la vuelta al lar en el yo pulverizado y perdido de la ciudad, citando a Gottfried Benn: una conciencia desalojada que sueña con volver a ser el antepasado de sus antepasados, una masa de musgo en un tibio pantano. Basta esto para darnos cuenta que el trayecto de estos poetas sería harto más arduo y significativo que una emigración física desde la provincia a la ciudad, se sugiere que el desarraigo es más hondo y fatal, y que bien probablemente no tenga que ver siquiera con la naturaleza, sino con la memoria, y hasta con algo aun más sustancial de la experiencia del mundo. La memoria de un quiebre catastrófico que escinde profundamente la posibilidad humana parece acompañar la obra de Teillier como un índice hacia hitos de una historia arcana -que puede envolver el desarrollo de la civilización entera junto a sus formas de registro aurático- o bien algo más cercano, no contado o silenciado por la cultura desaurante y blanqueada de la fundación nacional: la violencia extrema de un poblador invasor sobre el territorio, sus habitantes y su vida natural.

lunes, 23 de enero de 2017

LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO

Sobre Territorios Invisibles, de Felipe Moncada 
Por Rodrigo Arroyo, enero 2017

LA INVENCIÓN DEL LÍMITE


En el libro “Geonomía u organización del espacio” publicado por Maurice-Françoise Rouge el año 1947, se establece la diferencia que distingue al espacio geográfico de conceptos como medio o paisaje. Anticipando en más de veinte años al discurso oficial, difundido por el “Diccionario de la Geografía” de 1970. Convirtiéndose de paso, en el principal referente a la hora de indagar en los orígenes de la geografía aplicada. Vertiente que surge, entre otros motivos, con el propósito de abandonar la condición de ciencia descriptiva y convertirse así en un campo de aplicación. Un paso clave para alcanzar este objetivo fue situar la discusión en torno a la localización y el estudio del espacio. “Para llegar a una reflexión o estudio general es preciso que estudiemos la región y otras unidades más elementales sobre las cuales tienen lugar diferentes fenómenos, a veces invisibles en la compleja trama de la realidad”, señalaba en los años setenta Jean Tricart. Confirmando así, a contrapelo, la idea que algunos libros –diría Walter Benjamin– surgen como relámpagos en medio de la oscuridad, iluminando las “zonas menores de la historia, en otras palabras, revelando nuevas formas de percibir, transmitir y preservar el pensamiento. Estrategia, o experiencia mejor dicho, que es posible percibir en el libro “Territorios Invisibles”, de Felipe Moncada. 

LA VOZ DE ALIENTO

REFLEXIONES SOBRE ESCRITURA Y TESTIMONIO
DE JORGE POLANCO SALINAS (EDICIONES INUBICALISTAS, VALPARAÍSO, 2016)

Martín Ríos López
Docente y editor


Estoy convencido de que sólo algunas veces el placer de la lectura te entra en el cuerpo. Cuando eso acontece, entonces ya puede ir uno presumiendo de una suerte como pocas. Con el libro de Jorge Polanco La voz de aliento. Reflexiones sobre escritura y testimonio, me puedo dar el lujo de presumir que ha sido una suerte, una sorpresa y, por eso mismo, un placer. Un afortunado placer que se ha manifestado vívidamente a lo largo de toda la lectura de su texto. Ya por esto, vayan mis más sinceros agradecimientos a Jorge por el disfrute que me ha dado con la lectura de su libro.

viernes, 20 de enero de 2017

UN EXILIO, Diario El Centro de Talca

Silvia Rodriguez escribe sobre Un Exilio, de Adriana Bórquez


Cantos suicidas

Tratamiento reflexivo al libro Los hijos suicidas de Gabriela Mistral

"El momento en que la poesía renuncia al tema y al sentido es, desde el punto de vista de la meditación, la ruptura que le opone a los balbuceos humillados de la ascética. Pero cuando llega a ser un juego sin regla y en la imposibilidad, por la carencia de tema de determinar efectos violentos, el ejercicio de la poesía moderna se subordina, a su vez, a la posibilidad."
G.Bataille. La experiencia interior.

Por Tomas Quezada Cruzat


           I Introducción al contexto y al libro


El libro recopilatorio y antológico de Leonidas Lamm sobre poesía mistraliana desde el valle de Elqui, Los hijos suicidas de Gabriela Mistral, compone entre otras cosas la salud lirica que siguió a nuevas y jóvenes generaciones provenientes desde el valle del Elqui. En él se introduce a la figura lírica de Mistral antes de volverse un icono de la lengua y del sistema, y como este cruce de umbral afecta notoriamente el sentir y hacer de un autor, y que estas nuevas generaciones trataron con toda la devastación necesaria para elogiar aquella virtud en Mistral, aquel coraje. Notablemente comienza con una biografía de la Mistral oculta  a los ojos del papel moneda. O más bien obvia, puesto que Gabriela Mistral era por derecho natural la voz de un pueblo, revelando aquello que en todo sentido asiste al lenguaje en tanto devenir-canto, cuyos sedimentos son bien firmes y saludables, en el sentido sagrado de la escritura y como motivo valido de la comunicación de un pueblo.

sábado, 14 de enero de 2017

ENTREVISTA A MANDY GUTMANN

Daniel Rozas entrevista en "La Segunda" a Mandy Gutmann, por su novela La Pava


jueves, 12 de enero de 2017

NADA. ELLO DIRÁ

Notas para una metafísica de la memoria y la Ausencia de Dios
Presentación de La inteligencia se acrecienta en la Nada, por su autora. Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, agosto 2016

Lucy Oporto Valencia
oportolucy@gmail.com

1


            La memoria como persistencia fundamental del ser, es la irradiación póstuma subyacente a los esfuerzos de una conciencia enfrentada, por un lado, al peso de la realidad, al sufrimiento provocado por la inconsistencia y disolución de su núcleo, y a la siniestra continuidad de ese movimiento regresivo y maligno, no siempre manifiesto, pero sí latente a través de crímenes imperceptibles. Y enfrentada, por otro, a los simulacros y apariencias construidos calculadamente para negar ese horror, esa barbarie y esa traición, encubiertos aquéllos por un cinismo e ironía ofrecidos en esta época como transgresión, marginalidad, alternatividad, subversión, o espurias y rentables “danzas sobre el abismo”, en medio de la consolidación y apoteosis de la sociedad de consumo y su hedonismo nivelador, con pretensiones triunfalistas transformadoras e, incluso, revolucionarias.

LA PIEDRA METAFÍSICA DE CAYUPÁN

Por Felipe Moncada Mijic


Si se pudiera hablar de poesía metafísica, habría que aludir obviamente a formas que desarrollen entre sus contenidos, inquietudes sobre la constitución del ser y la naturaleza de la realidad. Una leyenda dice que Aristóteles organizó su biblioteca, de manera que los documentos que no tenían como propósito el mundo físico, estuvieran “más allá” (meta) de los otros, y si bien se trata de una tradición inabarcable, aparece por ejemplo, al intentar comprender espiritualidades de otras culturas, o aquellos aspectos de la naturaleza en que la razón científica no puede explorar con sus mecanismos. Mucho de lo mencionado anteriormente ocurre en la poesía de Cristian Cayupán[1] (Puerto Saavedra, 1985), a lo cual debiéramos agregar una preocupación vital por el lenguaje, que decanta dentro de su producción en su libro Tratado de piedras:

martes, 10 de enero de 2017

FORMAS DE VIDA

Presentación de Territorios Invisibles de Felipe Moncada 
Por Jorge Polanco


Hay una imagen de Imre Kertész que recuerdo a menudo: en pleno campo de concentración, un hombre visiblemente afectado por la reducción de las energías vitales, comparte su alimento con otro. De ahí proviene el término “compañero”, aquel que comparte el pan. A menudo sentimos que el neoliberalismo en Chile es infranqueable. Conforma modos de habitar el mundo demasiado instalados y acendrados en el hábito. Asociada a esta manera mercantil de comprensión de la vida por el capitalismo avanzado, se suma la extorsión de la violencia vuelta espectáculo. Frente a esta cotidianidad, sin embargo, es posible hallar otra. Al cuestionamiento que se puede derivar de Freud en El Malestar de la Cultura a la noción de amistad que crea las “bandas” rivales y en último término la xenofobia, también existe otra manera de entender este vínculo afectuoso, la amistad que surge en la gratuidad de las relaciones humanas y de la escritura poética. Es el antagonismo que Mallarmé preservó en el carácter gratuito de la poesía pura respecto de la reducción de la vida a fuerza de trabajo y sus transacciones.

Volver a comenzar

Dónde iremos esta noche de Cristián Cruz
Por Ismael Gavilán


Durante bastante tiempo la poesía escrita por Cristian Cruz (Putaendo, Aconcagua, 1973), ha sido leída o vinculada con el universo y sensibilidad propiciada por la así llamada “poesía lárica”. Y si bien, desde su primer libro (Pequeño país, 2000) Cruz dio muestras inequívocas de su propio talento e individualidad, aquel juicio que relacionaba su escritura con las de Jorge Teillier o Efraín Barquero, –juicio a veces repetido una y otra vez con una ligereza espeluznante- no era, sin embargo, del todo inexacta, no tanto por el mero hecho de efectuar el joven poeta aconcagüino un revival acrítico de una poética tan sugestiva y poderosa como la de estos autores, ni tampoco porque viese en ellas una especie de justificación identitaria para dar cuenta de su propio proyecto poético frente a las exigencias metropolitanas de una hipermodernidad avasallante que, siendo francos, bien poco le interesaba e interesa lo que desde la provincia pueda acontecer como búsqueda estética o reflexión mesurada. Tal vez se trataba de otra cosa y que, a falta de una palabra más pertinente, pienso ahora que aquello podría caracterizarse de manera provisoria con el término aprendizaje. Es así que en Cruz, el apropiarse imaginativa, mítica y retóricamente de lo mejor que llevaron a cabo Teillier y Barquero –amén de otras referencias que son canónicas en la formación de un joven poeta como el que Cruz quiso ser y fue: Fournier, Rilke, Guy-Cadou, Esenin, Trakl, pero también Cárdenas, Volpe, Vallejo, el Neruda de Crepusculario y, por supuesto muchos más- significó, entre otras cosas, descubrir y aprehender puntos de encuentro para verse a sí mismo como continuador y parte de una rica y vasta tradición -el viejo dictum que dice que uno no elige escribir poesía, sino que es elegido por ella-. Pero por otro lado, Cruz fue, sin duda, lo suficientemente hábil como para tener sus propias luchas interiores, ordalías nacidas de las exigencias para con la escritura misma y que, con altos y bajos, devino aprehensión de esa misma tradición aludida, pero sin una complacencia mimética que lo inmovilizara en una reiteración equívoca o estéril.

EL TRIUNFO DEL FRACASO

Presentación del poemario DÓNDE IREMOS ESTA NOCHE, de Cristián Cruz
Ediciones Inubicalistas,  Valparaíso, 2015


Por Juan Cameron

Mientras me consideraba un lector de poesía solamente, un sujeto silencioso frente al texto, y me iba construyendo un mundo lírico particular, jamás intenté siquiera preguntarme sobre qué cosa quiso decir el poeta o qué dice el poema o cómo éste lo dice. Simplemente lo disfrutaba o lo dejaba pasar sin tomar nota del por qué el texto me agradaba e insistía en repetirlo en la memoria. Fue cuando hube de dar cuenta a los demás de mis lecturas, ya sea por necesidad de conversación o por el ejercicio crítico, que debí enfrentar esta tarea; la de establecer el qué se lee cuando se lee —parafraseando al Gonzalo Rojas— o el cómo enfrentar el poema.

Lucy Oporto, La Inteligencia se Acrecienta en la Nada

Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2016
Jorge Polanco Salinas 

“Dos justos hay, mas su virtud no halaga;
Soberbia, envidia y lucro codicioso
Son los tres males de Florencia plaga”


La Divina Comedia, Infierno, Canto VI

En el Bosco no pareciera existir piedad. El infierno se vive como una lucha de todos contra todos. El carácter monstruoso no solo se cristaliza en las figuras deformes, sino en cómo llegaron a ser lo que son. En Los desastres de la guerra de Goya, el espesor de las imágenes se encuentra tanto en la bestialidad como en la miseria humana. En su caso, no es necesaria la exacerbación casi onírica de la deformación; basta con la acritud de los rostros. A pesar de las diferencias, en sus pinturas la carencia de piedad conforma el testimonio de la oscuridad infernal del mundo. Y la piedad, como muestra un bello texto de Didi-Hubermann, guarda relación con el duelo; esto es, con la escena de la madre velando al hijo asesinado. Generalmente, este oscuro luto —trabajado por Nicole Loraux en sus estudios sobre la Grecia clásica— proviene del hijo que va a la guerra, mientras las mujeres deben hacer el duelo, alterando el orden de la ciudad. La inteligencia se acrecienta en la nada que presentamos de Lucy Oporto Valencia alude a estos referentes visuales, a los que habría que agregar La Divina Comedia de Dante. La persistencia de la monstruosidad indica en este nuevo libro el síntoma de un mundo vivido ya como síntoma; es decir, la “deformación” de una experiencia que no tiene una forma plena o mesiánica, aunque la añora. 

lunes, 9 de enero de 2017

El sitio del poema

Sobre Lo uno / lo otro, de Natalí Aranda Andrades


Por Rodrigo Arroyo

¿Cómo no divertirse cuando la poesía, de pronto, se ha vuelto un juego? pregunta María Negroni en su libro Ciudad Gótica. Planteo que podríamos seguir a través de múltiples ramificaciones, al punto de llegar a recordar el desprecio que Adorno sentía por la cháchara, por lo banal. 

La provincia, la noche, el rock

“Dónde iremos esta noche” de Cristian Cruz

Por Raúl Hernández

No cabe duda que el afán lector que cada persona pueda tener, irá siempre acompañada de lecturas anteriores, antiguas novelas y libros de poesía que pudieron ser parte de algún momento que permanece y se recuerda. Esos momentos literarios que persisten en el tiempo como una estela luminosa que aparece en la noche. Noche de encuentros y cercanías, porque al leer nos incrustamos en aquello que se nos delata, y muchas veces eso que se acerca puede ser descrito como una tradición. Es esa misma tradición, esa misma bella noche para bailar rock, la que se asoma en los poemas de Cristian Cruz, poeta de San Felipe y autor constante que de vez en cuando nos trae sus poemas que, imaginamos, fueron trasladados en autos o buses interprovinciales y que fueron guardados en carpetas de computador que suelen ser ese espacio esencial en donde un libro comienza a dar forma para poder finalmente aparecer.

Dónde iremos esta noche

(Cristian Cruz, Ediciones Inubicalistas, 2015)
Por Cristián Gómez O.

La dificultad de hablar del último libro de Cristian Cruz (San Felipe, 1973), radica en la serie de reflexiones que Dónde iremos esta noche nos provoca. A pesar de su brevedad, este es un conjunto que intensifica su decir en este envase sólo en apariencia reducido: cada página, cada línea vale aquí la pena.  Quinta publicación del autor, el conjunto de ellas demuestra una evolución desde el larismo más mimético hasta un abandono casi absoluto de tal poética (si es que no su refutación más agria y biliar), proceso resumido con su habitual lucidez por Ismael Gavilán en su artículo: “Volver a comenzar: Dónde iremos esta noche de Cristian Cruz”.

Perdido en la noche

"Donde iremos esta noche", de Cristian Cruz. Valparaíso, Ediciones Inubicalistas, 2015

Por Luis Riffo Escalona


Ya sabemos que los lectores escasean, sobre todo los lectores de poesía y con mayor razón los lectores de poesía chilena actual. No es arriesgado afirmar que esta última es leída casi exclusivamente por poetas. Los poetas chilenos se leen entre sí, por afecto o curiosidad, por amor al arte, por descubrir otras voces. O porque los versos de ese poeta que puede ser un vecino, un amigo, un habitante de la misma ciudad, hablan de un mundo compartido, de un lenguaje que pertenece a la misma tribu.

martes, 3 de enero de 2017

EL TRAUMA DE SER CHILENO

Presentación para la novela “La Pava”, de Mandy Gutmann-González
por Patricio Serey

“No cierra nunca la herida del día que mañana se abre”
Elvira Hernández


“Nunca salí del horroroso Chile”: este verso de Lihn pareciera siempre acomodarnos como concepto para sintetizar la idea de país maldito, de esa idiosincrasia pegajosa que nos sigue; cambiemos de ciudad, país o de piel. Ser chileno. ¿Pero qué es ser chileno? Mandy Gutmann ronda esta pregunta en los 35 capítulos de su primera novela “La Pava”; 35 capítulos como si fueran pedazos de escombros de un país en ruinas, de una memoria disgregada que necesitan volver a reunirse para volver a ser, o para convertirse, mejor dicho, en  algo mínimamente inteligible, en algo cercano, ese algo con qué identificarse para mitigar el sentimiento de orfandad tan inherente al ser humano, tan propio, sobre todo, al que migra, o lo exilian, de su lugar de confort y redes de apoyo.

La sociedad de las abejas en los Territorios Invisibles

por David Bustos

Las abejas con su GPS biológico se orientan detectando los colores y texturas de las flores. Un trabajo colaborativo, donde en la cúspide de la pirámide social está la abeja reina. Las nodrizas acompañan a la reina, se preocupan de ella constantemente, la peinan, la alimentan, la cuidan y al mismo tiempo absorben en parte su esencia real, para distribuirla a toda la familia como una verdadera alimentación social. La abeja reina antes de entrar en su fase reproductiva hace un bello vuelo nupcial en que riza el aire con curiosa elegancia, después de las nupcias vuelve a su colmena donde deposita de mil a dos mil quinientos huevos diarios, uno por celda.

UNA POLIFONÍA DE LA MEMORIA

LA PAVA, NOVELA DE MANDY GUTMANN
Felipe Moncada Mijic, Valparaíso, diciembre 2016


Es frecuente oír en el ámbito literario, que en Chile ha faltado la “gran” novela de la dictadura, reiterándose un poco la esperanza en hallar un relato totalizante y clarificador, pero por otra parte está la visión de que el desarrollo y consecuencias de ese período histórico, está diseminado en un sin número de obras narrativas y testimoniales que abordan el tema, pero de una manera oblicua, desarrollando los matices más que el retrato frontal de la historia; y es en ese segundo ámbito, donde creo que La Pava toca fibras que estaban pendientes, como lo son las consecuencias del período autoritario en la infancia, o más precisamente, el hecho de crecer en un mundo de adultos fragmentados, que han perdido la memoria, que usan eufemismos para referirse a hechos históricos, o que la urgencia de resolver la sobrevivencia cotidiana, no les deja fuerzas para resolver el pasado.

Presentación de Territorios Invisibles

por Cristian Cruz

Una de las razones  de la poesía, es quizás, hermanar las distancias entre  los polos de un fenómeno poético. O podría ser, la hermanación por sobre la fractura, de posiciones o tendencias que a la larga, terminan alimentando en su justa medida,  el mismo fenómeno, en este caso, la producción poética de un país.  Vislumbro a medida que avanza la lectura de este gran y extenso ensayo, que Chile podría dividirse en dos; el Chile cuya poesía nace fuera del foco de atención mediática, y el Chile cuyo efecto poético está más ligado a la caja de resonancia de los medios, el mercado y la institucionalidad, parafraseando al autor.
Entrevista a Felipe Moncada, por el libro Territorios Invisibles

TERRITORIOS INVISIBLES, de Felipe Moncada

FRAGMENTOS VISTOS
por Guillermo Riedemann

“En un universo muerto nada es visible”
John Berger

“La poesía es un territorio invisible
o la poesía deja ver lo que todo lo demás oculta”

Sandor Ferencsi


John Berger envió otro recado; dijo: “Yo creo que uno mira con la esperanza de descubrir un secreto. No un secreto sobre el arte, sino sobre la vida. Con las palabras lo único que se puede hacer es trazar, a mano, un tosco mapa para llegar al secreto”. Algo así, cito de memoria, y entonces pienso que de lo que se trata es de conversar. Lo digo de otro modo: se trata de conversar. O así: lo que necesitamos es conversar, que quiere decir hablar y escuchar, o primero escuchar y luego hablar, hablarnos y escucharnos.